PSICOTERAPIA Y VEGETALISMO

Tratamiento con plantas

De generación en generación, una serie de conocimientos milenarios de la medicina tradicional vienen siendo transmitidos para lograr la armonía del cuerpo y del espíritu.

Los encargados de aplicar este conocimiento ancestral son los chamanes o curanderos, quienes han heredado una profunda sabiduría complementada con las energías elementales de la naturaleza y con la fuerza espiritual proveniente de las semillas, raíces y cortezas de las Plantas Maestras.

El trabajo terapéutico con plantas está orientado a:

  • Limpieza física y espiritual
    • Alineación del cuerpo espiritual
    • Curación de dolencias físicas y psicológicas
    • Tratamiento de cuadros ansiosos, depresión y estrés
    • Descubrimiento del mensaje de la enfermedad y aprender a curarse
    • Evolución personal y autodescubrimiento

Existen plantas de uso diario que contienen a la persona durante el tratamiento, manifestando información a través de sueños, recuerdos, sensaciones y experiencias cotidianas. Este material se relaciona con ciertas situaciones a trabajar como son:

  • Los miedos
    • Los bloqueos emocionales
    • Reforzar la voluntad
    • Autoafirmación
    • Enderezar el espíritu, tranquilizar la mente, centrarse
    • Re-encantarse con uno mismo y con la vida

Trabajo de Purga

La purga es un concepto extraño a las terapias occidentales, por lo que se suele pensar que se trata sólo de la limpieza del tracto digestivo o la eliminación de parásitos.

Desde la visión chamánica de la medicina ancestral, la purga es algo más amplio que incluye otras dimensiones del ser, como la emocional, la psíquica y la espiritual. Además su procedimiento implica ciertamente un trabajo, una prueba para el ánimo de la persona, lo que al mismo tiempo templa su carácter y su disposición hacia la vida.

El trabajo con plantas purgativas ayuda a la eliminación de toxinas, reordena la energía y favorece a la claridad del pensamiento, por lo que permite una mejor toma de decisiones y un fortalecimiento de la voluntad.

Remover de forma simultánea todos estos aspectos que ocurren en nuestra realidad, es lo que llamamos purga. Puede operar como un recurso extremo cuando no vemos otra salida y cuando ya estamos en medio de la enfermedad, o puede ser un recurso preventivo para despertarnos, para estar vivos, en alerta, alegres y conscientes de nosotros mismos.

Contamos con plantas purgativas específicas que permiten:

  • Enderezar el espíritu, tranquilizar la mente, centrarse
    • Desintoxicar
    • Limpiar la energía sexual
    • Trabajar las rabias o iras
    • Cortar con el pasado

Retiro Dieta

Dietar significa retirarse durante un tiempo (3, 5, 8, 15 días) en medio de la naturaleza, para hacer una limpieza, armonización y sanación de la mente y el cuerpo.

Este trabajo funciona en tres niveles: físico, mental y espiritual. Nos permite conectarnos con el origen del desequilibrio, los eventos y emociones que lo desencadenaron, logrando entender y equilibrar el espíritu con la personalidad, que es la base del principio de la curación.

El dietador que está en retiro sólo tiene contacto con su guía durante este proceso (curandero, terapeuta) y mantiene una alimentación restringida, que consiste en arroz, papas, huevo y plátano verde, cocinados en agua sin sal, ni azúcar u otro tipo de condimento; además se restringe el uso de productos químicos como perfumes y desodorantes, entre otros.

La actitud debe ser de recogimiento, de estar con uno mismo, poniendo atención a las sensaciones, al diálogo interior y sobre todo a los sueños que acostumbran a ser reveladores.

Psicoterapia y Vegetalismo

Los procesos terapéuticos que realizamos en nuestro Centro se focalizan en la realización de cambios concretos en la vida de las personas, utilizando para ello las virtudes terapéuticas de las plantas de la selva y de la psicoterapia. Nuestra forma de trabajo se inicia con la identificación de aquello que genera malestar para que pueda ser modificado por el paciente. En este proceso es fundamental que la persona reconozca con honestidad lo que padece, sus sufrimientos, preocupaciones y vivencias traumáticas. También es importante que la persona hable tanto del presente como del pasado, ya que las experiencias actuales se configuran a partir de lo que hemos vivido en nuestra historia, por lo que para sanar el presente es fundamental trabajar con el pasado.

La psicoterapia es una exploración sobre la vida del paciente, es como un mapa que se va elaborando con la información que se recopila de la persona, en un proceso que abarca todas las dimensiones del ser humano. En este ejercicio se va comprendiendo con profundidad la “enfermedad” y se va visualizando de qué forma aparece en la vida cotidiana, cada momento en el que atado a ella la persona no puede hacer lo que realmente desea. Que el paciente hable es fundamental, que esté dispuesto a contar todo lo que recuerda y sabe sobre sí mismo, sus temores, agobios, y en definitiva todo lo que lo inhabilita para tener una vida plena. El nivel de entrega en su relato es un aspecto clave para poder identificar sus cargas y patrones de malestar, lo que en este mapa serían los puntos de oscuridad que requieren dedicarles un tiempo de sanación para poder ser despejados.

Ese tiempo de curación se materializa con los cambios que el paciente va poniendo en práctica en su día a día, a medida que va localizado las situaciones específicas de malestar. Poder identificar el sufrimiento es una gran oportunidad para modificar los patrones que lo acarrean. En este sentido, la psicoterapia no se trata sólo de hablar, sino que también de realizar cambios en la vida cotidiana. Si hablar permite encender una pequeña luz en la oscuridad (el entendimiento), realizar los cambios permite alumbrar con fuerza nuestro camino (sanar). En este sentido, estar dispuesto a dejar relaciones tóxicas, poner límites a situaciones de abuso, atreverse a buscar un trabajo acorde a los propios sueños, aprender a calmarse y a hacerse cargo de sí mismo, dejar de victimizarse y cortar con los patrones de sufrimiento, entre otros ejemplos, son fundamentales para la obtención de mejoras en la vida cotidiana. Estos cambios traen de la mano una enorme tranquilidad, ya que la persona aprende a escucharse y a respetar lo que realmente quiere y necesita, alineando su corazón con su mente, cuerpo y espíritu. Que la persona reconozca sus propios logros en su tratamiento refuerza su compromiso consigo misma y le permite sostener en el tiempo los cambios ya materializados y aquellos que vendrán.

En este contexto, las plantas de la selva y en especial la ayahuasca colaboran generosamente, permitiéndole al paciente recordar lo que ha olvidado, aclarando y ordenando el panorama de lo que sabe sobre sí mismo, regalándole certezas y entendimiento, despejándole el camino para la acción y calmando su dolor. Son muchas las formas de acción de las plantas, entre las que destaca su capacidad de limpieza de oscuridades profundas, de ruidos mentales y patrones de conducta dañinos, permitiéndole al paciente saber cómo es vivir la vida sin esas cargas. Los vegetales de la selva le permiten a la persona purgar su enfermedad y tener la fuerza para renacer y reinventarse. Son grandes colaboradores con los procesos terapéuticos cuando las motivaciones para el cambio son honestas y cuando la entrega del paciente es total. Confiar en ellas permite logros terapéuticos que de otra forma difícilmente se alcanzarían, permitiéndole a la persona dar grandes pasos en su proceso de curación.

Se debe destacar que las maravillosas plantas de la selva no hacen el trabajo que el paciente debe realizar, colaboran y alivianan la carga, pero no toman decisiones ni acciones por las personas en su vida cotidiana. Es decir, no basta con tomar las plantas y pedirles lo que uno necesita, porque una vez más, la clave fundamental está en que el paciente sea el que realice los cambios que va visualizando con la ayuda de las plantas. De otra manera se quedará solamente con el bienestar inmediato que viene luego de cada toma, sentirá un poco más de liviandad, pero seguirá funcionando con los patrones dañinos arraigados en su vida cotidiana.

En este sentido, en nuestro Centro orientamos la toma de plantas y el habla de la psicoterapia hacia la realización de acciones concretas de cambio en la vida de las personas, por lo que su disposición al momento de consultar debe ser ésta. Se debe querer dejar atrás el malestar y abrazar una vida más plena. El mejor momento para hacer un tratamiento es cuando la persona cansada de su sufrimiento desea abandonar sus patrones, cuando entiende que no tiene sentido seguir cargando con el malestar día a día y cuando desea caminar hacia una transformación llena de tranquilidad y salud.

Desde nuestra perspectiva, los cambios verdaderos y profundos ocurren cuando la psicoterapia y la toma de plantas son más que un desahogo del momento. La profundidad del trabajo que realizamos en Manto Wasi va modificando la forma en que la persona habita en el mundo, ya que al ir implementando mejoras efectivamente va cambiando su estilo de vida, su forma de vincularse, de percibirse a sí mismo, de enfrentar sus problemas y relacionarse con su entorno, por lo que se va sintiendo diferente y más capacitado para hacerle frente tanto a antiguas como a nuevas dificultades. En este trayecto, cada paso que va dando durante su tratamiento es un terreno que va ganando en el avance de su bienestar.

La salud es un terreno que se conquista, para lo cual es imprescindible la conjunción de estas tres aristas que le permiten al paciente enderezarse y brillar de tranquilidad: la psicoterapia, las plantas y sus acciones cotidianas orientadas hacia el cambio. El paciente no está solo, y su compromiso con este proceso es lo único que permitirá mejoras en su vida; y si bien el trayecto a veces es sinuoso e implica confianza, esfuerzo, disciplina y valentía, los frutos de este trabajo son inconmensurables y duraderos para toda la vida. El que transita por un proceso de este tipo es aquel que decidido a cambiar su vida entendió que de nada sirve tomar plantas o hablar en psicoterapia si no se está dispuesto a realizar acciones diferentes y concretas en su vida, lo que ya hacia el final del recorrido se lo terminará agradeciendo a sí mismo por el resto de su vida.

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