CEREMONIA RITUAL AYAHUASCA

Independiente de si la experiencia resulta profunda, intensa o amable, la Ayahuasca va a permitir bajar las defensas y que emerjan recuerdos. Es una herramienta extraordinaria de psicoterapia que permite abordar traumas muy profundos que acarrean sufrimientos antiguos.

Hace emerger material a la conciencia, ayuda a visualizar las soluciones, a ver cuál es mi situación actual y no sólo la del niño que sufrió, permitiendo entender cómo puedo reaccionar en el presente de forma más eficaz y menos costosa en términos de energía y de desgaste.
Un detalle importante, es que si bien es una tremenda medicina, a veces se necesita más de una sesión y se requiere integrar otras plantas y psicoterapia para sanar realmente e ir mas allá de la sensación de haber salido del sufrimiento.

En Manto Wasi trabajamos el uso ritual de la ayahuasca siguiendo el camino de la tradición amazónica peruana, donde el Ikaro (canto chamánico) es el puente entre el mundo espiritual y la sanación. A través de los espíritus de las plantas que invoca, el Ikaro modula la energía del ritual, guía el trabajo de autoexploración, en definitiva es la herramienta fundamental del curandero que constituye su conocimiento de poder curativo adquirido a través retiros, dietas, ingesta de plantas y de la enseñanza de su Maestro y de la Madre Ayahuasca.

Salón de Ceremonias Climatizado (Invierno y verano)

Beneficios físicos, mentales, emocionales y espirituales de la ayahuasca:

Purga

Limpieza física (orgánica) y psicológica (espiritual). La ayahuasca es conocida y empleada tradicionalmente como un purgante para el cuerpo y para el alma. Al beber ayahuasca realizamos una profunda limpieza orgánica, psicológica y espiritual. Ésta es una medicina “mágica” que produce efectos rehabilitadores reales y concretos. Diversos malestares orgánicos han sido tratados con efectividad, y aún en la actualidad esta planta maestra nos sigue sorprendiendo con la variedad de problemas físicos y psicológicos que resuelve. Es importante destacar que para que este trabajo sea sólido y estable en el tiempo se debe realizar un tratamiento más formal que sólo sesiones con ella.

Autoconocimiento, autoevaluación y autoanálisis

La purga con ayahuasca es una purga integral y, por lo tanto, abarca también y necesariamente una “purga” de tipo psicológica. Se trata de la expulsión de condicionamientos mentales y emocionales que nos son perjudiciales. La ayahuasca nos permite realizar la autocrítica constructiva de mayor calidad de toda nuestra existencia. Es la autoevaluación más completa, es el balance o autoanálisis de mayor profundidad que podemos lograr. Es visualizar detalladamente nuestra vida para, a partir de este reconocimiento, buscar las soluciones más pertinentes a nuestras dificultades latentes. El logro del desarrollo de este autoconocimiento es dirigir nuestra atenta mirada a nosotros mismos y a cómo estamos viviendo nuestra vida.

Regresión e instrospección

Durante la experiencia con ayahuasca se realiza un recorrido profundo a través de nuestra evolución psíquica, revisando cada etapa de nuestra vida para una mejor autocomprensión. Es una verdadera reviviscencia, un real volver a vivir algunos pasajes de nuestra vida para superar los conflictos que aún no están resueltos y que quedaron pendientes. Es importante considerar que esta retrospección es la base necesaria para mirar hacia nuestro porvenir. Una mirada clara y completa hacia el pasado permite proyectarse sólidamente hacia el futuro.

Conciencia de nuestro inconsciente

El inconsciente es lo oculto de nuestro ser, es la memoria de todas las experiencias que nuestro consciente no recuerda. El inconsciente es donde se instauran los traumas, los miedos y los recuerdos que nos afectan sin poder comprender de manera racional de dónde vienen y cómo operan. La capacidad que tiene la ayahuasca de penetrar en el inconsciente la convierte en una medicina de gran potencial psicoterapéutico, ya que actúa directamente en las emociones bloqueadas, ayudando a evitar que la mente condicionada boicotee el proceso de cambio profundo. Sin embargo, la profundidad de la sanación terapéutica con ayahuasca dependerá de cuán condicionada esté la persona por patrones rígidos y qué tan dispuesta está a soltar la importancia personal (ego) y las estructuras sobre las que éste se sustenta.

La ayahuasca es un desalucinador

Esta planta maestra es mal llamada droga o alucinógeno, cuando realmente es un DESALUCINADOR, pues nos permite percibir la realidad tal cual es y salir de la alucinación cultural y social en la que podemos estar entrampados. Muchas personas se encuentran alucinadas, extraviadas con respecto a no tener claro su propósito en la vida. Existe una enfermiza ilusión de poder económico, estatus social, supuesta “sabiduría” basada en la repetición de teorías rígidas y limitantes acerca de la vida, que son muy sutiles y que se encuentran disfrazadas de éxito por el sistema social en el que estamos inmersos. En realidad estamos siendo víctimas de estos “modelos sociales” que impiden la verdadera libertad de ser uno mismo y lo único que hacen es tapar el gran vacío interno, miedo e inseguridad frente al Gran Misterio de la Vida. La ayahuasca rompe esa ilusión, despierta y presenta al mundo y la vida tal y como son. No existe mejor forma de poner los pies sobre la tierra que viviendo la experiencia de la ayahuasca y, de esta manera, despertar de todas nuestras fantasías y alucinaciones socio-culturales.

Experiencia de éxtasis místico

La innata búsqueda espiritual se canaliza y concretiza al ingresar en la dimensión mágica de la ayahuasca, que permite sentir y vivir a la divinidad dentro de uno mismo. Somos uno con el universo, somos el universo y éste está contenido dentro de nosotros. Nuestro corazón se expande en la vibración del amor, contactándonos con el amor incondicional por nosotros mismos y por todo lo que nos rodea. Nos sentimos hijos de la madre tierra y hermanos de todos nuestros semejantes, de los animales, las plantas, las rocas, el viento, la lluvia; todos los seres orgánicos e inorgánicos que habitan en nuestra gran madre planetaria.

Realización espiritual

Se logra transitar por un camino de apertura espiritual y autodescubrimiento de nuestro ser esencial. Es el verdadero reconocimiento de nuestra alma y, por ende, la reconciliación con la totalidad, es decir, el contacto con la suprema divinidad universal. Ya no existen las divisiones, los límites desaparecen, somos todos parte del Gran Espíritu comprendiendo que nuestra verdadera esencia y las de todas las cosas es espiritual.